Las Cooperativas de Actividades y de Empleo :
Un modelo de empresa innovador al servicio del empleo
Contexto : el boom de la aspiración empresarial
El éxito del estatus del autónomo no tiene precedentes. Si existe un deseo empresarial entre nuestros conciudadanos, éste se manifiesta por un deseo por una manera de trabajar alternativa, o simplemente, saliendo del paro por medio de la creación de la nada de un empleo que no se encuentra en la bolsa de trabajo.
La sociología del empresario se encuentra por tanto en pleno cambio. A menudo salidos del paro y sin cultura de la empresa, sin contactos y en situación precaria que no permite tomar el mínimo riesgo (especialmente financiero), el micro- o auto-empresario se ubica especialmente en una dinámica de auto-empleo con voluntad de fundar una empresa floreciente, creadora de empleo y que explore nuevos mercados. La diferencia entre estas dos perspectivas es inmensa.
Todos los autónomos se encuentran a menudo con las mismas dificultades: aislamiento, ausencia de acompañamiento, imposibilidad de acceder a bolsas de trabajo importantes por falta de credibilidad, aumento de precariedad desde el punto de vista de cobertura social, dificultades para llevar adelante una vida profesional y familiar, ingresos aleatorios, dependencia de un puñado de compradores, etc.
Las Cooperativas de Actividad y de Empleo (CAE), reunidas en torno a un centro de contacto Coopérer pour Entreprendre (Cooperar para emprender) se han propuesto superar estas dificultades. Nuestras cooperativas nacieron de la necesidad urgente de inventar una nueva forma empresarial y además, una nueva forma de empresa y de organización económica en nuestro territorio. Las CAE van dirigidas a todas aquellas personas que en el proceso de ‘crear su propio negocio’ tienen sobre todo por objetivo crear su propio empleo. La propuesta de las Cooperativas de Actividad y de Empleo se puede simplemente resumir de la siguiente manera: mas que la creación de su propia empresa, se crea su propio empleo en una empresa en forma de cooperativa compartida junto con otros empresarios que poseen competencias y llevan a cabo gran variedad de proyectos.
Por medio de la creación colectiva de una empresa compartida y fuerte, los « empresarios-asalariados » pueden así tener un derecho al trabajo, una seguridad, una protección social, pueden compartir gastos y competencias, oportunidades de negocio, herramientas financieras, y todo ello con una solidaridad a la cual ningún autónomo o ningún jefe de un sociedad unipersonal de responsabilidad limitada (EURL…) podría jamás pretender. Dicho de otra manera, se trata de, a través de un proyecto empresarial en forma de cooperativa y un resurgimiento de la figura del « empresario-asalariado », de crear en donde no había antes nada.
El funcionamiento practico de las CAE
La Cooperativa de Actividad y de Empleo (CAE) está abierta a todas aquellas personas que deseen alcanzar un proyecto empresarial. A menudo los creadores de un proyecto toman contacto con la cooperativa gracias a las agencias de empleo del INEM o por medio de agencias de inserción o de desarrollo económico.
Después de haber asistido a una presentación colectiva de la cooperativa, estos creadores de proyecto pasan por varias entrevistas individuales que tienen por objetivo ayudarles a concretar sus proyectos y a validar que la cooperativa de actividades y de empleo es una solución pertinente a su proyecto.
No existe la selección de proyectos según criterios de rentabilidad : en cuanto uno se sienta preparado para lanzarse con su proyecto, puede entonces unirse a la CAE. La mayoría de los proyectos agrupan cinco grandes sectores: las NTIC (Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación), las artesanales y las artesanales relacionadas con la construcción a través de cooperativas dedicadas a estos oficios, los servicios a particulares (sobre todo los servicios a la persona, según la ley « Borloo » en Francia), los servicios a las empresas y al comercio.
El empresario beneficia para empezar de un acompañamiento individual y colectivo para ayudarle a poner en marcha su actividad y a comercializar sus productos o sus servicios con su propia marca. Este acompañamiento está financiado en principio por los socios públicos de la cooperativa, por colectividades territoriales o servicios del estado, o por cualquier otro dispositivo de ayuda a la creación empresarial.
En cuanto se hagan las primeras facturas, la CAE contrata al empresario por medio de un CDI (contrato de duración indeterminada) : este empieza a ser un asalariado en el seno de la cooperativa con su propio volumen de negocios. El nivel del salario es casi siempre muy bajo al principio pero se va estabilizando y equilibrando a medida que pasa el tiempo. Cada vez que se puede constatar un desarrollo de la actividad, se realiza, tras un acuerdo común, un aumento del salario. El acompañamiento y el desarrollo del proyecto se realizan a largo plazo: el empresario aprende su « oficio de empresario » con la práctica y con el apoyo de un equipo encargado de animar la cooperativa y a los « empresarios-asalariados » (se le llama el « acompañante mutuo »)
La cooperativa es una empresa de multi-actividades que acoge entre 20 y 500 personas. Son asalariados jurídica y socialmente hablando: la cooperativa factura todas las ventas hechas por sus empresarios, cobra todos sus saldos y tiene la responsabilidad jurídica sobre todos sus actos profesionales. Profesional y económicamente, éstos tienen sin embargo una gran autonomía que es necesaria en su práctica empresarial.
Para poder participar en los gastos de funcionamiento de la empresa compartida, cada uno contribuye al « bote » con un 10% de su volumen de negocios. Si las actividades del empresario son constantes y este elije que la Cooperativa de Actividad y de Empleo siga siendo la responsable del ejercicio de su empleo, se convierte entonces en socio (el estatuto jurídico de la CAE es el de una Sociedad Cooperativa de Producción o una forma de SA) ratificando así su compromiso en esta empresa colectiva que es la suya propia. El empresario es, evidentemente, libre de irse de la cooperativa en todo momento, en particular para formar su propia empresa: la CAE le habrá permitido probar y lanzar su actividad con toda seguridad y prepararle en la gestión de su empresa.
La ventajas de emprender en la CAE
Para sus empresarios, la Cooperativa de Actividad y de Empleo les aporta soluciones frente a las dificultades diarias del micro- o auto-empresario.
4 Evitar el aislamiento : el equipo que anima la CAE acompaña a los empresarios con un apoyo y un aprendizaje mutuo, beneficiándose así de consejos profesionales y de una importante red de contactos adaptados a su actividad.
4 Poder concentrarse en la comercialización de sus productos o de sus servicios : todos los aspectos administrativos, contables, fiscales, sobre seguros o de derecho de la actividad se unen a la medida de la cooperativa;
4 Asegurar un buen comienzo empresarial : el contexto salarial de un CDI (contrato de duración indeterminada), le permite desarrollar su actividad a su ritmo, con toda seguridad, sin perder posibles derechos sociales, equilibrando los beneficios y las cargas a largo plazo, incluyendo la cobertura de tesorería entre actividades;
4 Se permite la (pluri) multi-actividad : el volumen de negocios sacados de dos o tres experiencias diferentes pueden fusionarse y contribuir a la creación a la largo plazo del empleo como asalariado del empresario;
4 Hacerse con una cobertura social protectora : basado en el volumen de negocios, el empresario finanza su propia protección social (jubilación, enfermedad, paro…) como cualquier otro empleo asalariado;
4 Compartir gastos : el proyecto empresarial colectivo permite compartir los esfuerzos y ciertos gastos (contables, experiencia jurídica, gestiones administrativas, protección aseguradora propia a la actividad desarrollada, etc.).
4 Permitir colaboraciones profesional flexibles y hacer funcionar los contactos: las subcontrataciones recíprocas o las colaboraciones en el seno de la misma empresa jurídica se convierten en trámites simples y flexibles que permiten la expansión de actividades sin dificultades y sin riesgos.
Mas allá del deseo de realizar un proyecto individual-el que te permite ganarte la vida-el empresario forma parte de una empresa colectiva cuyo desarrollo le permite sacar su proyecto adelante de una manera segura. Para empezar, se beneficia de una medicina laboral y de un seguro propio a su actividad. Cuanto más crece, más fuerte es, una Cooperativa de Actividad y de Empleo también pone en marcha mecanismos de intercambio, de protección y de aprendizaje mutuo. Existen acuerdos de participación y de reparto de beneficios, viveros de proyectos colectivos, locales compartidos, acciones comerciales comunes, herramientas financieras de desarrollo, acciones de prevención de riesgos profesionales, etc.
El hecho de que las Cooperativas de Actividad y de Empleo se mejoren diariamente desde hace 10 años, le convierte en una forma de organización económica compartida y radicalmente innovadora: un nuevo tipo de trabajo mutuo por el cual los trabajadores protegen mutualmente su recorrido profesional y sus proyectos empresariales a largo plazo gracias a una empresa en común.
Empresas al servicio del empleo
Muy inculcado en su territorio, como toda Sociedad Cooperativa de Producción, una Cooperativa de Actividades y de Empleo es una herramienta de desarrollo local que actúa para sus socios, sus colectividades locales o para sus servicios descentralizados del estado.
Localizados en una zona urbana, la CAE substituye y completa a la vez, los diferentes dispositivos de acompañamiento a la creación de una empresa o de una actividad, ofreciendo un espacio privilegiado para el desarrollo de proyectos colectivos, tanto como para las empresarios de sexo femenino (entre el 50% y el 70% de los empresarios-asalariados de las CAE son mujeres), y como una alternativa a los contratos de la gente que trabaja en el mundo del espectáculo y para los artistas.
Instalada en una zona rural, la CAE explota las posibilidades de la (pluri) multi-actividad para fijar el empleo en un lugar, por medio de un salario y una protección social a partir de actividades diversificadas, algunas de ellas ejercidas de manera independiente y otras en cooperación.
En términos cuantitativos, la eficacia de la acción de una CAE se puede medir perfectamente. A diferencia de los dispositivos de ayuda a la creación de una empresa clásica, una Cooperativa de Actividad y de Empleo puede medir directamente el futuro de los proyectos ya que estos generan un volumen de negocios interno.
El trabajo de la Cooperativa se puede traducir en dos indicadores :
- Los salarios que los empresarios reciben corresponden a los ingresos que sacan de sus actividades ;
- El retorno de la inversión creada por la colectividad nacional corresponde a las contribuciones fiscales y sociales pagadas por la CAE en proporción a la cantidad de dinero público que recibe.
El retorno de la inversión para la colectividad de ámbito nacional se sitúa comúnmente a la altura de un coeficiente 3 para una CAE con una ‘velocidad constante’: por cada euro recibido por subvenciones publicas, la CAE ingresa tres euros de contribuciones fiscales y sociales (esta cifra no incluye sin embargo la economía realizada sobre las prestaciones sociales ingresadas).
La red Cooperar para Emprender tiene 10 años. En constante desarrollo desde su creación, hoy en día reúne a casi 6.000 empresarios y empresarias en las diferentes etapas de desarrollo de sus actividades. Cooperar para Emprender federa 73 Cooperativas de Actividades y de Empleo en Francia y están presentes en 153 lugares. Juntos, los empresarios-asalariados de las CAE han realizado en 2011 casi 50 millones de euros en volumen de negocios.


